
Puede que muchos de nuestros lectores no sepan que nuestro plato preferido tiene orígenes muy antiguas: unos históricos suponen que este alimento ya estaba presente en la cocina etrusca (por supuesto, con formas e ingredientes muy distintos que hoy), naciendo como plato pobre de alimentos muy simples y fácil de encontrar: harina, aceite, levadura, sal.
La verdadera pizza nace alrededor del 1600, gracias al innegable ingenio culinario del Italia meridional: intentando hacer más sabrosa y apetecible la clásica y tradicional masa de pan aplastado, la cocían en hornos de leña, y la condimentaban con ajo, sal gorda y manteca, o en una versión más rica, con queso siciliano y albahaca.
De la pizza más reciente, la que hoy conocemos con masa más suave y gustosa, se habla entre el ‘500 y ‘600: la pizza llamada “mastunicola”, o sea pizza con albahaca, preparada poniendo, sobre el disco de masa, simplemente manteca, queso y las hojas de albahaca y pimienta.
Más adelante, nace la pizza “ai cecinelli”, minucias de pescado más simples de encontrar, por la tradición pescadora de las costas del Sur Italia.
Sin embargo, la llegada de nuestra pizza moderna (como hoy la apreciamos) en las mesas de todos ocurre con el descubrimiento del tomate!
De importación peruana, después del descubrimiento del América, el tomate fue en principio utilizado en cocina como salsa cocida con sal y albahaca, y, solamente más tarde, a alguien surgió la idea de ponerlo en la masa misma, inventando, sin querer, la pizza.
Empieza así su época, en Naples, como en America. En el ‘800, en efecto, llega al nuevo continente “la pizza al pomodoro” (tomate), con receta tradicional napolitana, gracias a los muchísimos italianos emigrantes en Nueva York.
En este mismo período, en Nápoles tiene lugar el histórico “matrimonio” con la mozzarella. Un pizzaiolo napolitano, Raffaele Esposito, junto con su mujer, prepara la famosa pizza en honor de la Reina Margherita, esposa de Umberto I, Rey de Italia. Raffaele y su mujer, como pedido por la Reina Margherita, prepararon tres pizzas: una “mustinicola”, una marinera, y una con tomate, mozzarella y albahaca, pensando en el tricolor italiano.
A la Reina le gustó tanto esa pizza que el pizzaiolo le puse el nombre en su homenaje; y, desde luego, la Pizza Margherita se ha impuesto en el mundo entero.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada